Cómo mejorar la concentración al leer: 7 ejercicios para practicar aquí
Para concentrarte al leer, lee con un objetivo, haz pausas breves para comprobar que entiendes y date cuenta pronto de cuándo tu mente se ha ido para volver al texto. Eso se practica. Abajo tienes 7 ejercicios con textos y preguntas para hacer aquí mismo, una prueba de partida y un plan de 10 minutos al día.
Te pasa a todo el mundo: llegas al final de la página y no sabes qué has leído. Los ojos han seguido las líneas, pero la cabeza estaba en otra parte. Es una distracción muy común, la mente errante, y se reduce con práctica.
Por qué pierdes el hilo al leer
Un equipo de la Universidad de California, con Erik Reichle y Jonathan Schooler, registró los movimientos de los ojos de varios estudiantes durante sesiones de lectura. Cuando la mente se iba a otra parte, los ojos seguían avanzando, pero de otra manera: se quedaban más tiempo en cada palabra, casi como si avanzaran de forma mecánica. Es decir, puedes «leer» sin procesar nada y no darte cuenta hasta un rato después.
De ahí sale la idea principal de esta guía: no se trata de forzarte a no distraerte nunca, sino de darte cuenta antes y volver al texto.
Prueba de partida: lee y responde
Lee el texto una sola vez, a tu ritmo normal. Después responde a las preguntas sin volver a mirarlo.
Texto: la librería de la calle Mayor
Marta abrió la librería a las nueve menos cuarto, quince minutos antes de lo habitual, porque esperaba un pedido de cuarenta cajas. El camión llegó a las diez y media, con una hora y media de retraso. El conductor, un hombre mayor con gorra verde, le explicó que había un corte en la carretera de Burgos. Entre los dos descargaron las cajas y las apilaron junto al escaparate. Al abrir la primera, Marta descubrió que no eran los libros de cocina que había pedido, sino atlas escolares. Llamó a la distribuidora y le prometieron enviar el pedido correcto el jueves. Mientras tanto, colocó tres atlas en el escaparate, al lado de un globo terráqueo que tenía guardado en el almacén. Antes de comer ya había vendido dos.
¿A qué hora abrió Marta la librería? (en números, por ejemplo 9:30)
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8:45
¿Cuántas cajas esperaba?
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40
¿De qué color era la gorra del conductor?
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verde
¿Qué libros había pedido Marta?
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de cocina
¿Qué día llegará el pedido correcto?
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jueves
¿Cuántos atlas vendió antes de comer?
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2
Si has acertado 5 o 6, tu atención al leer es buena y los ejercicios te servirán para textos más largos o difíciles. Si has fallado varias, es tu punto de partida: los ejercicios de abajo van justo a eso.
7 ejercicios para concentrarte al leer
Haz uno o dos al día. Las soluciones están ocultas: ábrelas solo al terminar.
1. Las preguntas antes que el texto
Leer sabiendo qué buscas mantiene la mente ocupada. Lee primero las preguntas de abajo, después el texto, y responde.
Preguntas: ¿Qué perdió Julián? ¿Dónde estaba? ¿Quién lo había recogido?
Julián salió del gimnasio y, al llegar al coche, se dio cuenta de que no tenía las llaves. Volvió a los vestuarios, revisó la taquilla y preguntó en recepción, sin suerte. Ya estaba llamando a su hermana para que le trajera las de repuesto cuando la monitora de la clase de las siete salió con un llavero rojo en la mano. Lo había encontrado en el suelo, junto a las bicicletas, y lo había guardado en el cajón del mostrador.
¿Qué perdió Julián?
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llaves
¿Dónde estaba?
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bicicletas
¿Quién lo había recogido?
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monitora
Para tus libros: antes de un capítulo, escribe dos o tres preguntas a partir del título y los apartados. Léelo buscando las respuestas.
2. Cuenta la palabra «que»
Contar una palabra obliga a leer cada línea con atención, sin saltarte nada. Cuenta cuántas veces aparece la palabra «que» en este párrafo.
Dicen que el que mucho abarca poco aprieta, y es verdad que a veces queremos leer tanto que no terminamos nada. Lo que funciona es elegir un libro que te guste, leer un rato cada día y aceptar que habrá días en que solo avances dos páginas.
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Aparece 8 veces: dicen que, el que mucho, verdad que, tanto que, lo que funciona, libro que te guste, aceptar que, días en que. Ojo: «queremos» no cuenta, porque es otra palabra.
3. Las palabras intrusas
En este texto hay cuatro palabras que no pintan nada. Léelo de corrido y, sin volver atrás, intenta decir cuáles son. Si lees con el piloto automático, pasarán sin que las veas.
Cada mañana, Lucía riega las plantas del balcón antes de desayunar. Empieza por los geranios, que son los que más agua necesitan en verano, y sigue con las sillas aromáticas: albahaca, romero y menta. Después barre las nubes secas, recoge el plato del gato y se sienta un rato a mirar la calle con una taza de piano. A esa hora pasan pocos coches y se oye a los vecinos abrir las persianas. Cuando el sol empieza a calentar el suelo, cierra la tortuga y se va a trabajar.
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Las intrusas son sillas (debería ser «plantas» o «hierbas»), nubes (se barren las hojas secas), piano (una taza de café o té) y tortuga (cierra la puerta o el balcón). Si se te ha escapado alguna, es una señal de que leías en piloto automático: vuelve a leer el texto despacio y búscala.
4. Una frase por párrafo
Toma un texto que tengas que leer, de estudio o de trabajo. Al final de cada párrafo, para y resume en una sola frase lo que dice, en voz baja o en el margen. Si no puedes, vuelve a leer ese párrafo antes de seguir.
Al principio irás más lento, pero cada parada te obliga a comprobar si estabas allí.
5. La marca en el margen
Lee 10 minutos con un lápiz en la mano. Cada vez que te des cuenta de que tu mente se ha ido, haz una rayita en el margen y vuelve a la última frase que recuerdes. No te enfades: cada rayita es un acierto, porque te has dado cuenta.
Apunta cuántas rayitas haces cada día. Es el mismo gesto que se entrena al meditar: notar la distracción y volver. Si te interesa, tienes una guía para empezar en meditar para principiantes.
6. Ordena las ideas
Leer con atención también es seguir el orden. Estas frases son los pasos de una receta de tortilla, pero están desordenadas. Escribe la letra que va en cada lugar.
- A. Dar la vuelta a la tortilla con ayuda de un plato.
- B. Pelar y cortar las patatas.
- C. Batir los huevos y mezclarlos con las patatas.
- D. Freír las patatas a fuego medio.
¿Qué letra va en primer lugar?
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B
¿Y en segundo lugar?
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D
¿Y en tercer lugar?
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C
¿Y en último lugar?
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A
7. Bloques que crecen
Como con el fondo físico, mejor sumar poco a poco. Elige un libro y sigue esta escalera:
- Semana 1: bloques de 10 minutos, con el móvil en otra habitación.
- Semana 2: bloques de 15 minutos.
- Semana 3: dos bloques de 15 minutos con 5 de descanso.
- Semana 4: bloques de 25 minutos, como en la técnica Pomodoro.
Si un día te cuesta, vuelve al escalón anterior. Lo importante es leer casi todos los días.
Papel o pantalla: qué conviene
Una revisión de 54 estudios con más de 170.000 participantes, publicada en 2018, encontró que se entiende algo mejor lo leído en papel que en pantalla. La diferencia era pequeña, pero aparecía sobre todo en textos informativos (no en novelas) y cuando había poco tiempo para leer.
- Para estudiar o leer un informe importante, imprime el texto o usa un libro si puedes.
- Si lees en pantalla, quita las notificaciones, usa el modo lectura y no tengas otras pestañas abiertas.
Trucos rápidos antes de empezar a leer
- Decide para qué lees. «Entender las tres causas que da el autor» es un objetivo; «leer el capítulo 2», no tanto.
- Echa un vistazo antes. Un minuto mirando títulos y negritas te dice hacia dónde va el texto.
- Usa el dedo o un lápiz como guía. Marcar la línea por la que vas ayuda a no saltarte nada.
- Lee en voz alta el párrafo que se resiste. Obliga a procesar cada palabra.
Si lo que quieres es concentrarte para estudiar en general, no solo al leer, tienes más ideas en cómo mejorar la concentración al estudiar.
Plan de 10 minutos al día
| Día | Qué hacer |
|---|---|
| Lunes | Preguntas antes del texto (1) con un capítulo propio |
| Martes | Una frase por párrafo (4) |
| Miércoles | Marca en el margen (5) |
| Jueves | Palabras intrusas (3) o contar palabras (2) con un texto nuevo |
| Viernes | Bloque de lectura sin móvil (7) |
| Fin de semana | Lee algo que te guste, sin ejercicios |
Preguntas frecuentes
¿Por qué leo y no me entero de nada?
Lo más habitual es que la mente se haya ido mientras los ojos seguían avanzando. Pasa más con sueño, con textos difíciles o aburridos y con el móvil cerca. Haz pausas para resumir cada párrafo y usa la marca en el margen para darte cuenta antes.
¿Cuándo debería consultar a un profesional?
Si te cuesta concentrarte de forma persistente, no solo al leer sino también en el trabajo o en casa, o si notas que lees mucho peor que antes sin un motivo claro, coméntalo con tu médico. A veces influyen el sueño, la vista, la ansiedad o un trastorno de atención, y tienen tratamiento.
Fuentes
- Delgado y otros (2018). Don't throw away your printed books: A meta-analysis on the effects of reading media on reading comprehension. Educational Research Review
- Association for Psychological Science (2010). Eye movements reveal readers' wandering minds (sobre el estudio de Reichle, Reineberg y Schooler)
- Institute of Education Sciences. Mind wandering during reading (proyecto de Schooler y Smallwood, Universidad de California en Santa Bárbara)