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Cómo mejorar la concentración al estudiar: 10 cambios que funcionan

Concentrarse no depende solo de la fuerza de voluntad. Depende sobre todo de cómo preparas el sitio, el tiempo y la tarea. Estos son diez cambios concretos, ordenados de más fácil a más exigente.

Si te sientas a estudiar y a los diez minutos estás mirando el móvil, no es un defecto de carácter. El cerebro está hecho para atender a lo nuevo, y una notificación siempre es más nueva que el tema 4. La buena noticia es que la mayor parte de la concentración se gana antes de empezar.

1. Saca el móvil de la habitación

Ponerlo boca abajo no basta. Mientras lo tengas al alcance, una parte de tu atención está pendiente de él, y cada vez que lo miras, aunque sea un segundo, te cuesta un rato volver a lo que hacías. Déjalo en otra habitación o dentro de una mochila cerrada. Si lo necesitas para estudiar, activa el modo concentración y silencia todas las aplicaciones excepto las imprescindibles.

2. Decide qué vas a hacer antes de sentarte

«Estudiar Historia» no es una tarea, es un tema. «Hacer un esquema del apartado 3 y responder las preguntas 1 a 5» sí es una tarea. Cuanto más concreto sea el objetivo de la sesión, menos tiempo pierdes decidiendo qué hacer y más fácil es saber cuándo has terminado.

3. Trabaja en bloques cortos con descansos

Pocos estudiantes mantienen una concentración alta durante dos horas seguidas. Funciona mejor trabajar en bloques de 25 a 50 minutos con descansos de 5 a 10. La técnica Pomodoro es la versión más conocida de esta idea: 25 minutos de trabajo y 5 de descanso, con una pausa larga cada cuatro bloques.

El truco está en respetar el final del bloque aunque estés a gusto, y en no empezar el descanso antes de tiempo aunque te aburras.

4. Descansa sin pantallas

Si en el descanso abres redes sociales, la pausa se alarga y vuelves con la cabeza en otra parte. Levántate, bebe agua, estira las piernas o mira por la ventana. Cinco minutos de movimiento sientan mejor que cinco minutos de vídeos.

5. Ten una hoja para las distracciones

Mientras estudias aparecerán pensamientos del tipo «tengo que contestar a Laura» o «¿cuándo era el examen de inglés?». En lugar de atenderlos, apúntalos en una hoja aparte y sigue. Al terminar el bloque, revisa la lista. Saber que no se te va a olvidar ayuda a soltarlo.

6. Estudia de forma activa

Leer y subrayar da sensación de avanzar, pero se olvida rápido. Lo que más ayuda a retener es intentar recordar sin mirar: cierra el libro, explica el tema en voz alta o escribe todo lo que sepas, y después compara con los apuntes. Además de recordar mejor, una tarea activa cuesta más abandonarla a medias.

Otras formas de estudio activo:

  • Hacerte preguntas tipo examen y responderlas.
  • Explicar el tema a alguien, o a una silla vacía.
  • Convertir un texto en un esquema sin copiar frases enteras.

7. Empieza por lo que más cuesta

La concentración suele ser mayor al principio de la sesión. Aprovéchala para la asignatura difícil o los problemas nuevos, y deja para el final los repasos y las tareas mecánicas, como pasar apuntes a limpio.

8. Cuida el sitio donde estudias

Una mesa despejada, buena luz y una silla cómoda ayudan más de lo que parece. Si puedes, usa siempre el mismo lugar para estudiar y no lo mezcles con el ocio: con el tiempo, sentarte ahí se convierte en la señal para empezar. Si el ruido te molesta, prueba con tapones o con ruido blanco a volumen bajo. La música con letra suele interferir con la lectura.

9. Duerme lo suficiente

Con sueño, la atención se dispersa y cuesta mucho más mantenerla. Además, durante el sueño se consolida lo que has estudiado ese día. Pasar la noche en vela antes de un examen suele salir caro: llegas con más información a medio fijar y menos capacidad para usarla.

10. Entrena la atención fuera del estudio

La atención también se puede practicar. Dos opciones sencillas:

  • Meditar cinco minutos al día. El ejercicio consiste en llevar la atención a la respiración y volver cada vez que te distraes. Ese gesto de darte cuenta y volver es justo el que necesitas al estudiar. Tienes una guía paso a paso en cómo meditar para principiantes.
  • Juegos de atención. El test de Stroop te obliga a ignorar lo que lees para fijarte en el color. Es un buen calentamiento de dos minutos antes de una sesión.

Un plan para tu próxima sesión

  1. Deja el móvil fuera de la habitación.
  2. Escribe en una frase qué vas a terminar.
  3. Pon un temporizador de 25 minutos.
  4. Ten a mano una hoja para las distracciones.
  5. Al sonar, descansa 5 minutos lejos de la pantalla.
  6. Repite cuatro veces y tómate un descanso largo.

Si aun aplicando todo esto te cuesta concentrarte de forma persistente, en casa, en el trabajo y en el estudio, coméntalo con tu médico. A veces hay causas que tienen tratamiento, como problemas de sueño, ansiedad o un trastorno por déficit de atención.

Fuentes

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